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Relatos (55): vínculos (segunda parte).

  • Writer: Sr Jimenez
    Sr Jimenez
  • May 25
  • 3 min read

Al bajar la ventanilla de la puerta del Mitsubishi MF de color verde, se le permitió al vigilante de la caseta, a la entrada de las viviendas del Campo Verde en Tía Juana, una inspección visual de los ocupantes del vehículo y que procediera a levantar la pértiga para salir.


El vehículo avanzó lentamente por una vía que cruzaba un campo de golf, con sus greenes adornados de palmeras. En ese momento se coincidió con el paso de un grupito de jugadores apropiadamente vestidos con sus impecables camisetas tipo polo con cuellos, gorras y gafas para protegerse del sol. De ellos se reconoció a un médico prestado a las relaciones públicas, quien, siendo delgado y alto, contrastaba con su contendor, un ingeniero de petróleo gordito y de baja estatura. Ambos se hacían acompañar de cadíes y de un carrito aprovisionado de bebidas refrescantes que ocultaban a las bebidas espirituosas, por el protocolario respeto a la media mañana de ese día sábado.

Para mis adentros pensé que ese par no podría asistir, por razones obvias, al esperado concierto del famoso cantante Franco De Vita en horas de la noche y en la propia sede del Tía Juana Country Club. Pero al final fue una presunción equivocada, siendo testigo de excepción de la continuidad del meneo de vasos amarillosos de parte de los bronceados del golf.


Ese evento nocturno me obligaba a efectuar una programada y necesaria visita de compras a la ciudad de Maracaibo, optimizada en tiempo, por lo cual decidimos usar la carretera Williams y la Lara-Zulia en vez de la Avenida Intercomunal. Con esta última, al tener que atravesar las poblaciones de Cabimas y Santa Rita, se exponía al tráfico lento en los numerosos semáforos.


La carretera Williams fue bautizada así, y sabrá Dios por quién, tomando el primer nombre de la compañía constructora Williams Brothers. Al igual que otras similares, constituía una red de vías operacionales de la industria petrolera en Venezuela. En casi toda la red se otorgaba la autorización para un libre paso vehicular, pero no se permitían desarrollos en su recorrido que fueran diferentes a los industriales. Esa condición hacía diferente a esas vías ante la ausencia de ornatos de vegetación y luminarias. A veces, cuando se retrasaban los mantenimientos, se hacía más desagradable el tránsito, en especial en los días lluviosos.


Para acceder a la carretera Williams se debía bordear el inmenso patio de tanques y estación de bombeo de Ulé, ubicado del otro lado de la avenida Intercomunal y justo en el frente de los campos residenciales de Tía Juana.


En el complejo industrial de Ulé se podían almacenar dos millones y medio de barriles de petróleo en una gran batería de tanques. De allí el petróleo salía bombeado utilizando dos oleoductos que eran, precisamente, los escoltados por la carretera Williams hasta la población de Mene Mauroa, a 80 kilómetros.


El propósito original para la construcción de la Williams fue facilitar el acarreo y la unión soldada de las piezas de tuberías de los oleoductos, y que posteriormente facilitara las acciones de inspección, mantenimiento y contingencias. Es una vía angosta que permite la circulación en ambos sentidos con cautela y generalmente presentaba la capa de rodamiento de asfalto muy deteriorada, dejando al descubierto las capas de arenas y arcillas que hacían muy desagradable el trayecto.


Para dirigirse a Maracaibo solo se debía transitar por los 20 kilómetros iniciales de la Williams hasta la intersección con la carretera Lara-Zulia.

Los oleoductos, colocados a dos decenas de metros de la vía, estaban levantados del piso con marcos H, evitando el contacto directo con el suelo. Pero esos marcos no fueron una medida preventiva suficiente para evitar la corrosión y otros daños estructurales provenientes del uso o infligidos por terceros. De esos daños quedaba como evidencia la presencia de las incontables camisas de diferentes tamaños que eran soldadas al tubo.


Los oleoductos, con 232 kilómetros de longitud, incluían una sección en el fondo marino de 25 kilómetros justo antes de arribar a la refinería de Amuay, en la península de Paraguaná, en Venezuela. El primero de ellos fue tendido en 1948, con una capacidad de transporte de 300 mil barriles por día. El segundo, tendido en mayo de 1953, podía transportar 180 mil barriles por día.


Este relato seguirá y finalizará con una tercera parte.


Antonio Jimenez.

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Sr Jimenez
Sr Jimenez
May 25

Las empresas altamente rentables deben auspiciar los elementos motivantes de los trabajadores formando un aceptado y agradable modo de vida.

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