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Relatos (68): lo cotidiano.

  • Writer: Sr Jimenez
    Sr Jimenez
  • Aug 24
  • 3 min read

Las mascotas, junto con los vallenatos, eran la combinación perfecta para generar apreciables ruidos durante muchas horas del día.


Las mascotas perrunas le ladraban a todo lo que se les antojara, como en efecto sucedía: contra otras mascotas para disputarle el territorio alrededor del predio de sus dueños, pero también lo hacían contra animales de otras especies, como los gatos, las aves, los reptiles, y hasta se atrevían contra las personas que pasaban, bien sea a pie o transitando en motos o vehículos.


Una de esas mascotas, que era un macho más joven que las otras dos hembras que le precedían, tenía un ladrido insoportable por un tono ronco muy agudo que se asemejaba a un chillido o al canto de un ave sonora. Y por ese motivo a esa mascota se le conocía como el “pajarito”.

El ladrido de las mascotas entraba a un segundo plano de atención con el desfile de los incontables cantos de vallenatos que se iniciaba con una parranda entre numerosos invitados desde las horas del mediodía. El desfile incluía los temas popularizados por los hermanos Zuleta, por el inolvidable Diomedes Díaz y hasta por Silvestre Dangond, con sus versiones modernas, aun a pesar de las críticas de esos escuchas que debían ser conservadores del origen y de la tradición de las letras y música.

Las letras de muchas de esas canciones describían el doloroso despecho de una persona afectada por el quiebre de una relación sentimental con la pareja. Eran unos vallenatos llorones que, al ser consecutivamente repetidos, daban a entender que se utilizaban para enviar un mensaje del sufrimiento y de las ganas de retomar la relación con alguien que estaba allí presente.


Si se estaba en lo cierto con esa percepción, también debía considerarse que los supuestos involucrados en esa trama sentimental tenían un buen nivel de educación, puesto que no se presentaban las horribles riñas por celos.  


Pero el colmo de todos los males llegaba con la solución para calmar el hambre de tanta gente: con la tradicional parrilla de carnes, lo que generaba un espeso humo impregnado con el olor de la cocción de los alimentos. Ese humo envolvía las casas de los vecinos, obligándolos a ser unos invitados virtuales sin el gozo del festejo.

Las casas y los apartamentos de esa copropiedad fueron una solución apropiada para transitar la cuarentena y la pandemia del COVID-19, con una administración del condominio regulando severamente los encuentros sociales y evitando las molestias. En muchas casas se alojaron gente de edad avanzada con su personal de enfermería, y algunos propietarios aprovecharon para estar en sus propiedades mientras se efectuaban trabajos de remodelación de las casas, construyendo piscinas unifamiliares.


Al igual que en otras regiones del país y en otros países del mundo, con la terminación de la pandemia se permitió una especie de relajo en favor de la reactivación económica y social. Y para el condominio ese relajo resultó excesivo con el disfrute de las recientes remodelaciones.


Para las parejas de adultos mayores que prefirieron una vida tranquila y aisladas en zonas rurales para escapar del bullicio de la ciudad, buscando paz y salud mental, no les resultó favorable esa época de relajo. Y la consecuencia fue una repotenciación del efecto del síndrome del "nido vacío", con tristeza, soledad y dudas sobre el propósito de la vida.


En lo cotidiano de la vida emergen situaciones y efectos que están en contradicción con los planes de vida, y hay que resolverlos cerrando unos ciclos y abriendo otros.


Antonio Jimenez.

5 Comments


Alberto S. Finol
Alberto S. Finol
Aug 25

Tony, con este relato me confirmas que, al igual que a muchos de nosotros, en particular a los mayorcitos como yo, te llegó la vejez; ¡ya te pusiste melancólico!! Pero bueno, eso no es malo, llegar a viejo es un privilegio que, lamentablemente, no se le otorga a todo el mundo, tal como dice un comentario que ha circulado en las redes en los últimos meses.

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Sr Jimenez
Sr Jimenez
Aug 25
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Ubicar un tema cada vez es más difícil

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ritarobaina
ritarobaina
Aug 24

Y es que, más allá de la música alta, el humo y la nueva cotidianidad, el texto deja ver el lado más feo de la pandemia. Porque mientras unos intentaban capear el temporal como podían y lidiar con el bajón emocional, otros vieron el cielo abierto. Para bastantes aprovechados , entre empresas y particulares, la crisis fue la excusa perfecta para hacer caja y llenarse los bolsillos —muchas veces de forma bastante oscura— aprovechándose del pánico y de la necesidad de la gente.

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Sr Jimenez
Sr Jimenez
Aug 24
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La pandemia llegó sin invitación y aunque muchos la incorporaron como un negocio en sus portafolios, la gran mayoría de la población que calificaban como sufrientes los definieron como una heroicidad a quienes se manifestaban como salvadores de esa tragedia

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Sr Jimenez
Sr Jimenez
Aug 24

Lo cotidiano es el lugar en donde sucede la vida. Allí se dan situaciones y efectos que están en contradicción con los planes personales, y hay que resolverlos, cerrando unos ciclos y abriendo otros.

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