Relatos (67): energía.
- Sr Jimenez

- Aug 17
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En la mañana del pasado lunes 10 de agosto del 2026, algunos residentes del condominio de playa en el Caribe colombiano retaron a su condición física y en la búsqueda de energía, se atrevieron a una caminata bajo un sol incandescente, con la ausencia de cualquier vestigio de la brisa refrescante del amanecer.
En un punto del trayecto, uno de esos residentes vio a lo lejos a una ciclista de baja estatura y muy delgada, quien, utilizando un casco protector muy moderno, se aparentaba con una adolescente. Esa ciclista estaba detenida en el camino y miraba hacia atrás con mucha cautela, dando la impresión de que había notado a un reptil intruso y peligroso. Al coincidir con ella de cerca, se pudo comprobar que no era adolescente, sino una señora adulta, y que tampoco se concentraba en la acción de un animal, sino en la llegada de su esposo para continuar juntos con sus bicicletas.
Más adelante, al residente también le extrañó, por no ser lo habitual, que coincidió con un grupo de cinco damas que caminaban a bajo ritmo, conversando animadamente entre todas. En ese grupo estaba una abuela, acompañada de dos hijas y dos nietas, quienes disfrutaban mucho de su unión familiar y de lo que observaban de la naturaleza.
El residente le agradeció al Señor por permitirle caminar en ese ambiente muy caluroso y por los encuentros con otras gentes, pero no dejaba la perspicacia de unos pensamientos preocupantes sobre la naturaleza que, en ese momento, se le mostraba muy tranquila.
Al regreso a su vivienda se preparó un café y colocó en un Smart TV, la transmisión de un programa de noticias y opiniones por YouTube y por algún motivo, retrasó las imágenes al propio inicio del programa, a eso de las seis de la mañana, por lo que no pudo enterarse al momento de la ocurrencia de un gran terremoto de 7.4 grados que estaba destruyendo una vasta región al occidente de Colombia. La naturaleza estaba liberando repentinamente la energía acumulada en el interior de la tierra.
Hacía apenas 46 días que un doblete sísmico, con magnitud sobre los 7 grados, había destruido el litoral Caribe en el estado de La Guaira, en Venezuela. Y, siendo que la frecuencia mundial de sismos de esa magnitud alcanza para 15 o menos al año, los tres sismos ocurridos entre Venezuela y Colombia representaban un considerable y exagerado 20% del total.

Con las imágenes de numerosos videos se mostró el violento impacto del terremoto, con el colapso de numerosos edificios y casas, principalmente en las ciudades de Pereira, Manizales y Cali. Con otros videos se mostraba la reacción inmediata de parte de rescatistas, bomberos, policías y vecinos de las comunidades, trabajando en armonía para extraer a los atrapados vivos y a los atrapados, lamentablemente, fallecidos. La limpieza de escombros con los voluntarios de las calles aportó un impulso valioso para dignificar el trabajo medular de los rescatistas, al sentir la ayuda de cientos de colaboradores. El estrenado gobierno del presidente De La Espriella, con apenas dos días de instalado, está en la onda de la atención digna que esperan los afectados. Y esa forma de reaccionar a una catástrofe fue muy diferente a la desidia con la que actuó el régimen de Venezuela.
El valor de la unión familiar es la fuerza del apoyo incondicional y el respeto que mantiene unidos a los miembros de un hogar, ayudándoles a compartir alegrías y a superar los momentos difíciles. Afortunadamente los vecinos y dolientes de las víctimas del doblete sísmico en Venezuela se encargaron del proceso de rescate, mostrando estar unido en las dificultades.
Antonio Jimenez.



El espíritu de colaboración es innato en el ser humano y, aunque a veces lo dudemos, late también con fuerza en el reino animal. La ayuda mutua cobra su mayor valor en los momentos de crisis, especialmente cuando la fragilidad del hombre queda al desnudo ante la majestuosa inmensidad de la Naturaleza.
La energía es la capacidad que tiene un cuerpo o sistema para hacer un trabajo, causar cambios o poner las cosas en funcionamiento. No se crea ni se destruye, solo cambia de una forma a otra.
La energía que se libera desde el interior de la tierra hasta la superficie, podría ser muy destructiva y dolorosa.