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Relatos (51): la inversión social.

  • Writer: Sr Jimenez
    Sr Jimenez
  • Apr 27
  • 3 min read

Updated: Apr 28

Ya en la cama, en las noches del domingo, se utilizaba unos minutos antes de dormir para pensar en algunas tareas que requerirían del mayor esfuerzo en los días de la semana. Nada en ese momento interfería con la imaginación de la matriz de Eisenhower, identificando unas tareas que serían importantes para cumplir con las metas, otras tareas que resultaban estresantes por la urgencia y aquellas tareas que serían prioritarias para evitar las crisis.


Entre esas últimas tareas se incluía la entrega de las obras para satisfacer unas necesidades de las comunidades que estaban incluidas en el programa de inversión social de la estatal petrolera de Venezuela.


Ya iniciado el siglo XXI, y en una misma semana, se efectuaron las entregas de unas obras en materia de la salud y de la economía informal, con la remodelación integral de un piso de un hospital y la adecuación de un mercado de minoristas, en distintos estados territoriales de Venezuela.

El piso remodelado del hospital resultó muy parecido a los que se mostraban en la serie televisiva Chicago Hope, que recién había finalizado en el año 2000, y con esa comparación se le agregaron unos comentarios al “speech” de entrega formal, describiendo someramente unos aspectos del diseño y de la calidad de los materiales, pero aun con eso, a las palabras le faltó una mención sobre el verdadero sentido de la necesidad. Esa necesidad apareció unos minutos después de la entrega de la obra, en una visita informal a otro piso no remodelado en el hospital en el cual se ubicaban unas camillas en el pasillo ocupadas con mujeres en función de parto, mientras que otras parturientas estaban sentadas sobre el piso esperando el turno. Eso fue una terrible imagen sobre la dignidad de los servicios públicos de la salud de la región que motivaban a seguir incluyendo unos aportes en siguientes programas de inversión social.  


Con la adecuación del mercado de minorista habría más orden en el proceso y un sitio con mejores condiciones de salubridad, quedando pendiente el compromiso de un siguiente esfuerzo para salir de la informalidad. Eso último no fue del agrado de esos vendedores minoristas quienes preferían la economía informal sin reglas, hasta el punto de que llegaron a convertirse en uno de los apoyos más importantes al gobierno populista de entonces con la crisis del año 2003, pululando las llamadas ferias de las verduras y de otros alimentos vendidos en las calles.

En el portafolio de los programas de inversión social que contribuyan a un desarrollo empresarial sostenible se debe focalizar en las diversas iniciativas que pueden priorizarse con las autoridades locales y la comunidad. De ellos siempre se obtendrán temas para invertir en la educación y en el deporte, asistir en los procesos productivos del agro, intervenir en la adecuación de las vías terciarias y efectuar la gestión integral del agua potable y saneamiento básico. En todos esos temas sería muy importante llegar a la definición del verdadero sentido de la inversión para lograr la esperada utilidad.  


Habiendo transcurrido más de una década de tiempo desde la visita al hospital en Venezuela, se efectuaron unas entregas de obras a las comunidades, pero esta vez en Colombia, bajo el programa de inversión social de una empresa petrolera privada.


En San Pedro Sucre, como se conoce a una pequeña ciudad al norte de Colombia situada cerca de un campo de gas de la empresa, se intervino un antiguo dispensario para ampliarlo y anexarle una sala forense que no cuadraba con un uso de atención terciaria de la salud. A dicha sala forense hubo de construirle un acceso diferente al de los pacientes de la salud y fue la obra que más entusiasmó tanto a los médicos como a la comunidad. La sala era el anhelo de la gente para recibir los fallecidos para velación en pocas horas y no en más días por el envío a salas forenses en otras ciudades.

La obra del dispensario superó las expectativas de la comunidad y aventajó en satisfacción sobre la construcción de una laguna con la siembra de alevines de peces, la dotación de bancos para cubrir las necesidades de la gente en la iglesia y las obras de remodelación de unas aulas de una escuela.


Los programas de inversión social de las empresas siempre deben incluir obras detrás de los anhelos, los simples quereres y los deseos de una mejor vida de la gente, sin las muchas complicaciones aportadas por los que deciden bajo otras lupas.


Antonio Jimenez.

3 Comments


ritarobaina
ritarobaina
Apr 27

La inversión social empresarial en América Latina suele surgir como respuesta a condiciones precarias en comunidades donde el Estado no cubre necesidades básicas, lo que lleva a las empresas —especialmente extractivas— a intervenir directamente en el desarrollo local; en cambio, en España estas acciones se estructuran bajo la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), como en casos de Repsol o Iberdrola, y se orientan más hacia becas, formación, proyectos ambientales o actividades culturales y deportivas. En ambos contextos, estas iniciativas no solo cumplen una función social, sino que también permiten a las empresas fortalecer su imagen de marca y, en muchos casos, obtener beneficios fiscales, integrando así lo social dentro de su estrategia económica.

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Sr Jimenez
Sr Jimenez
Apr 27
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La semana pasada vi una entrevista a un buhonero rechazando vehementemente la acción de una empresa pública que les estaba programando un curso para mejorar las ventas de legumbres. La lupa de los que deciden no son las más apropiadas para lograr esos objetivos tan académicamente puros

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Sr Jimenez
Sr Jimenez
Apr 27

Con la inversión social se asignan recursos de las empresas a las comunidades enfocándose en educación, salud y sostenibilidad para mejorar la calidad de vida.

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