Relatos (44): nombres.
- Sr Jimenez

- Mar 9
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El grupo de los sureños, también presente en el condominio caribeño en Colombia, en algunas ocasiones coincide y se junta con el grupo de Esteban, constituyendo un gran contingente de humanos y mascotas paseándose por el bulevar de la instalación. Al grupo de los sureños pertenecen Jaime, un chileno a quien a veces lo conocemos como Chieto (cierto), por intentar emular la manera como él pronuncia ese adjetivo que usa a menudo para confirmar la veracidad de lo que comenta, y está El Pibe, con el cual no nos complicamos buscando otro apodo para rápidamente identificar que es argentino.
Ambos amigos, en los sesenta años de edad, están actualmente en Colombia por razones de apego familiar con los hijos y nietos que se han radicado en este país luego de un largo peregrinar desde los años setenta, cuando migraron escapando de los regímenes dictatoriales de esa época en ambos países.
Una mañana, en una de esas juntadas de los grupos, se le ocurrió a Chieto comentar sobre una crisis en el abastecimiento del agua potable al condominio, y enseguida hubo una tormenta de ideas con cada quien con su propuesta para mejorar el proceso. El Pibe, con su manera de ser verborragico, con el uso del humor irónico y el sarcasmo, expresó que con mucha razón el condominio se llama Aguamarina, porque no se acertaría con sus bondades de vida en comunidad si se llamase Aguapotable.
Esa conclusión del Pibe sirvió para cambiar a una tertulia más intelectual sobre el uso de los nombres más apropiados según el propósito de lo nombrado, y los ejemplos que se recomendaron para desarrollar el tema serían extraídos del doloroso proceso de la tortura para preservar las dictaduras.
Chieto tomó la palabra e inició la tertulia, pero se remontó más de seis siglos antes de la llegada de Pinochet en Chile, cuando comentó sobre Dante Alighieri y su poema La Divina Comedia, en la cual en dos de sus partes se trata del infierno con sus funestas consecuencias y el purgatorio con la lenta purificación antes de llegar al paraíso, que realmente representa el saber y la ciencia divina que hace honor al nombre del poema.

Ante nuestro asombro por haber mencionado al infierno, Chieto nos convenció de que los sitios de torturas en diferentes épocas son en realidad unas sucursales o franquicias del infierno por las atrocidades que allí se cometen. En la dictadura de Pinochet, entre 1973 y 1990, se instalaron más de 1100 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, en los cuales se apresaron a más de 38 mil personas, con casi 3200 de ellos considerados como desaparecidos o ejecutados. De esos recintos sobresalen los nombres inapropiados de Villa Grimaldi, el de la Colonia Dignidad que fue llevada al cine, la Clínica Santa Lucía, la casa José Domingo Cañas y la casa Londres 38, también conocida como Yucatán.

Enseguida, El Pibe se soltó con lo referente a la dictadura en Argentina, entre 1976 y 1983, en el cual hubo 540 lugares usados para el secuestro de las víctimas del terrorismo de estado. En el Esma, como se conocía a la escuela de mecánica de la armada de Buenos Aires, se torturaron más de cinco mil personas, de los cuales sobrevivieron poco más de 200. En la guarnición militar de Campo de Mayo funcionaron cuatro centros clandestinos de detención con los nombres de El Campito o Los Tordos, en donde se incluía a los hijos e hijas menores de edad de los torturados, el destacamento de Inteligencia 201, conocido como La Casita, la Prisión Militar de Encausados y el Hospital Militar Campo de Mayo, ingresando a embarazadas para tortura.

Con ese tema traído por los sureños, se incorporó muy emocionado el Puma del grupo de Esteban, quien había permanecido muy sigiloso, y comentó sobre la represión en Venezuela como una política del régimen dictatorial de Maduro y la utilización del Helicoide, que ha sido reconocido como uno de los principales centros de detención y tortura del mundo.

Allí las celdas son conocidas como las preventivas, desde la una hasta la cuatro, el infiernito, el guarimbero, Guantánamo, las escaleras, el tigrito y el bañito. En Caracas y en adición al Helicoide, se han identificado 17 centros clandestinos, y algunos en sitios residenciales de alto estrato, conocidos como el solar de Prados del Este y la casa Tamanaco, próxima al hotel de cinco estrellas, también existen varios sitios dentro de un fuerte y otras zonas militares, como ocurrió en Argentina.
Antonio Jimenez.



Los nombres con los que se conocen a los sitios de tortura, muchas veces están fuera del contexto para entender el dónde, cuándo, por qué y en qué circunstancias ocurrió algo grave por la magnitud de la afectación de los derechos humanos.