Relatos (37): fuegos.
- Sr Jimenez

- Jan 19
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Wendy y José Andrés están residenciados en una pensión familiar en La Candelaria, en Caracas, y ambos trabajan en uno de los restaurantes de esa parroquia, especializados en comida típica española. Ellos se unieron como pareja en su pueblo natal de Tacata, ubicado en el vecino Estado Miranda, y migraron a Caracas hacía ya como tres años.
El restaurante requirió que ambos formaran parte del personal de guardia para los días finales del año 2025, por lo cual decidieron quedarse en la capital y cumplir con sus horarios, quedándoles pendiente la elección de un espacio para recibir y festejar la llegada del año nuevo 2026.
Cualquier ser pensante en Caracas, y entre ellos Wendy y José Andrés, mostraban reservas para exponerse esos días en las calles de Caracas, pero pronto cambiarían de opinión al recibir de un cliente del restaurante un papel que tenía la programación de varios eventos de acercamientos sociales promovidos por la alcaldía del municipio Liberador, bajo el marco de reconciliación y de paz, incluyendo un par de conciertos gratuitos al aire libre en un área muy próxima al Palacio de Miraflores.
Ellos asistieron al concierto del fin del año en Miraflores y notaron una baja afluencia de público, pero de todas maneras disfrutaron de la música y de los ruidosos fuegos artificiales, cuyos estruendos les parecieron estresantes.

Para el viernes 2 de enero, Wendy y José Andrés atendieron varias mesas en un restaurante repleto, pero a ambos les pareció muy especial solo una de ellas, en la cual un hombre mayor le suplicaba a su hijo que le otorgara unas horas más de su presencia en la mesa. El hijo, quien tenía seis años de antigüedad en el ejército y formaba parte de un batallón de combate, se despidió de su padre justo después del almuerzo y se dirigió al fuerte Tiuna.
Luego de esa partida, al padre lo embargó la tristeza y por eso recibió el apoyo de los meseros para que pernoctara esa noche en un cuarto de la pensión. A las dos de la mañana del sábado 3 de enero, un estruendo sacudió a José Andrés mientras dormía, mientras que algunos objetos colocados en estantes cayeron al piso, y en un principio pensó que se trataba de un festejo de los militares con fuegos artificiales similares a los del concierto.
Poco duró para que el padre del militar saliera de su cuarto y con mucho nervio le aclarara de que la ciudad estaba bajo el ataque militar de los gringos, y en especial en el Fuerte Tiuna. En ese momento, otro habitante en el Este de Caracas que, aunque estaba a unos cuantos kilómetros de La Candelaria, también era una zona considerada adyacente al Fuerte Tiuna, por lo que escuchó los estruendos con la misma intensidad, provocando temblores en la casa y la caída de objetos al piso.

Con la cortesía que le caracteriza, esa persona se encargó de llamar en la madrugada a varios de sus amigos, incluyendo mi despertada en la lejana Bogotá, a 1400 kms de distancia del sitio de los acontecimientos.
A través de la sintonía de canales de televisión de noticias, se pudo determinar la magnitud de la operación militar, en un ataque quirúrgico para hacer valer la presencia armada estadounidense y la firme advertencia sobre su uso en la guerra contra los carteles de la droga, incluyendo a sus líderes como son el que funge de presidente y a varios de sus ministros.
El despliegue de helicópteros y la trayectoria de misiles haciendo blanco, aun en un tiempo breve, fueron impresionantes. Justamente a las 4 de la madrugada, y al momento de dejarme vencer por el sueño, salió un aviso de Noticia de última Hora que actuó como un café reforzado para continuar despierto, ya que se correspondía con un mensaje del presidente Trump que informaba sobre la captura y traslado a los Estados Unidos de Nicolas Maduro y de su esposa Cilia Flores.

Al final del mensaje, anunciaba que más detalles de la operación y de la captura de los personajes serían provistos en una alocución del mismo Trump a las 11 de la mañana. Eso aportó los ánimos para seguir despierto hasta las seis de la mañana, y a partir de esa hora, se tomó una siesta matutina con una sonrisa en los labios.
Antonio Jimenez.


En las primeras horas del día 3 de enero del 2026, se efectuó un ataque militar norteamericano con explosiones en la ciudad de Caracas. Siendo calificado como quirúrgico, ocasionaron bajas y efectuaron unas extracciones que serán determinante para el futuro del país.